viernes, 29 de abril de 2011

Llegué tarde a la maldita [conclusión].

Y entonces me doy cuenta y me arrepiento de todos aquellos momentos que,por miedo, dejé pasar.
De cada segundo que mi mente dedicaba al que ya no está porque no debía, mientras yo despreciaba lo que mis ojos veían.
Y no ha sido hasta hoy que me he dado cuenta de lo rápido que pasa el tiempo, de que los miedos se aproximan.
Cada instante que pasé junto a ti era eterno y, sin embargo, ¿quién sabe qué pasará mañana?

Tú, que haces esa parte que tanto necesito, que callas mis silencios con tus besos.
Que te quedas callado, sin decir nada.
Que eres tan bonito como nuestra historia.

Llegué tarde a tu vida, llegué lo suficientemente tarde como para estar cansada de las múltiples despedidas.
Pero yo contigo no tendría ni una duda, me iría al fin del mundo... si es CONTIGO.

lunes, 25 de abril de 2011

¿Qué representa el Periodismo para mí?

El periodismo para mí es mi vocación desde que era pequeña. El periodismo para mí no es sentarme delante de una cámara para leer un guión, ni salir en un plató comentando noticias del corazón. El periodismo para mí es estar en el mismo foco de la noticia, transmitir la noticia de una manera imparcial y que haga llegar a todo el mundo. Que la gente sepa valorar lo que hago y cómo lo hago, porque es mi pasión por contar lo que veo, lo que oigo..lo que siento. Porque yo no quiero pasarme toda una vida en una redacción entre papeles, yo quiero salir ahí fuera, irme a un país en guerra o conflictos, donde SÍ que haya noticia, que es donde está lo importante. Explorar, experimentar... Eso es el periodismo: Tratar de contar a las personas todo aquello que tú ves de tal forma que ellas mismas puedan sentirse parte de la noticia.

POEMA XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos!

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

¡Qué importa que mi amor no pudiera guardarla!
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Yo no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise..
Mi voz buscaba al viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

27 sigue en mi.

Pensar que no le tengo, sentir que le he perdido.

Y que los años me perdonen si me olvido de su olvido, pues en cuestiones de destino cada uno elige su camino..
¿Cómo se me puede ocurrir a veces abandonar la consciencia y darle paso a uno de los mayores pecados capitales? La mentira. La mentira recurre a mí. El desasosiego, la angustia de haberle perdido. Que cada uno sigue su camino, que debo aceptarlo, que no debo recurrir al pasado, pues siempre hace daño.
Y sin embargo, aún recuerdo su aroma, ese que invadía mi cielo una y otra vez. Aún recuerdo sus palabras que se jactaban de cada resquicio de mi ser.

Recuerdo que le quise, tal vez le quiero todavía. Cada uno sigue su camino.

jueves, 21 de abril de 2011


Como esas tardes sentada frente al mar, a ras de las olas. Divertida, deseando que el mar no roce tus piernas cubiertas por un pantalón y a la vez ansiosa de que se repita una vez más.
Y tu cabeza ya no está ahí, se transporta a otra realidad imaginaria donde se relaja, donde le gustaría estar.
Y adviertes que una a una se han ido yendo las personas que te rodeaban.
Y estás tú sola, tranquila, disfrutando de esa brisa y ese susurro de la marea que crece y te acompaña a su paso.
Porque en ese momento los demás te dan igual. Sólo estás tú. La arena, las olas y tú, nadie más.

lunes, 18 de abril de 2011

Cartas desde el mar.


Te estoy escribiendo esto desde la orilla del mar.
Desde aquí todo parece mejor.
El salitre aún descansa sobre mis manos, la arena roza mi piel, esa piel que días antes has acariciado tú.
El viento mueve mi pelo, pero no consigue asemejarse al tacto de tus manos. Y tus labios... tus labios nadie podrá imitarlos.
Desde aquí todo se ve mejor.
Hay luz, hay sol, hace calor, y sin embargo, sólo faltas tú.
Es inútil evitar no recordarte cuando ocupas uno de los grandes espacios en mi vida.
Si lo pienso, creo que no te merezco. Eres tan bueno, tan increíble... que no sería capaz de imaginar mi vida junto a otra persona.

El viento sigue soplando, sigue de frente. Esto es muy relajante.
Y se me ocurren entonces mil ideas que puedan traerte aquí, a esta playa tan perfecta como tú.
El cielo ahora está nublado, pero sigue habiendo luz, tan clara, traslúcida y transparente.
Y ahora me acuerdo de toda la gente que vas dejando por el camino debido a diversos motivos. Da pena, hace daño, a veces incluso llegas a negártelo una y dos veces. Pero yo no quiero que tú me dejes en el camino. Yo quiero que tú me acompañes en ese camino, en cada pasito que dé, por muy pequeño que sea.

Porque no importa lo lejos que estemos el uno del otro. Porque aquí (desde el mar) o desde cualquier parte del mundo yo te voy a querer igual.
Sólamente no te sueltes nunca de mi mano.

lunes, 11 de abril de 2011

Febrero.

Me he pasado toda la vida engañada, respirando sangre por los cuatro costados.
Y ahora que ya he crecido, he descubierto que todo era mentira, que era una trampa, que yo no era lo peor porque había otras y yo de las mejores.
¡Y cuánto duele! ¡Y cuánto daño hace! Y aún sigo oyendo palabras menores en esta casa.
Pero ¿ahora qué más da? Si antes te han engañado... ¿por qué ahora no?